Cosquín Rock: «19 años del mito de las sierras»

Escrito por el 14 febrero, 2019

En su decimonovena edición, al Cosquín Rock, el festival rockero más importante del país, asistieron más de 120 mil personas entre las dos jornadas: 65 mil el sábado y 55 mil el domingo. Esta multitud contó, una vez más, con un completo mapa de lo que, a grandes rasgos, está pasando en la música local, abordada desde la cultura rock. 

Hace ya varios años, el encuentro rockero no se realiza en la Plaza Próspero Molina como al principio, por el número de espectadores que asisten desde diferentes puntos de la República Argentina. Incluso cuenta con visitantes de países hermanos como Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil. Hay quienes concurren por primera vez, tal vez impulsados por el mito de las sierras, mientras que otros lucen remeras de las primeras ediciones, cual trofeo de guerra. 

No faltan los “trapos”, aquellas banderas que identifican a las bandas y a sus seguidores. Tampoco las remeras de los ídolos ni mucho menos los tatuajes en homenajes a cada uno de ellos. La “previa” es colorida, llena de jóvenes y no tan jóvenes que caminan kilómetros para llegar al lugar. Los pueblerinos venden desde sandwiches hasta el recuerdito más insólito. Algunos alojan a los visitantes que acampan o que necesitan un baño. El clima es familiar, la música une y el rock es la máxima expresión. 

El predio cuenta con más de 10 hectáreas y allí se distribuyeron el escenario principal, donde se ubican las bandas de alcance nacional e internacional de mayor renombre; el escenario sur, que fue una suerte de escenario temático, como había en ediciones anteriores; y el espacio alternativo naranja como la carpa, lugar en el que se vivió desde acústicos hasta freestyles y trap.

También se ubicó en el predio el hangar del metal donde el heavy nacional y tributos de renombre se hicieron sonar; la casita del blues, que con su tercer año consecutivo sigue cautivando al público de las sierras; y finalmente el escenario CBA X para aquellas bandas emergentes que ganaron los precosquín y para lasque ya vienen marcando su camino por el suelo cordobés. A todo esto se sumaron los espacios de servicio y la innumerable cantidad de lugares en donde los deportes extremos se hicieron ver. 


La jornada del sábado 9 contó con grandes protagonistas como Guasones y sus clásicas letras de amor y excesos en rítmicas, además de atractivas melodías de rock barrial; y La Vela Puerca, que hizo un repaso de todos sus temas. También estuvieron los mendocinos de Usted Señalemelo y los descocados de El Kuelgue.

Mas caída la noche llegó el turno de uno de los platos fuertes del día. Babasónicos se presentó en el escenario Sur haciendo un repaso de sus 27 años de carrera, para después abrirle paso a la banda con la que compartió escenario: Pity Fernández de Las Pastillas del Abuelo y hasta un Ex Sumo. Asimismo en necesario destacar a Las Pelotas, la única banda con asistencia perfecta al mítico festival de las sierras, quienes se encargaron de dar un poderoso cierre que finalizó a altas horas de la madrugada. 

La jornada del domingo 10 tuvo como uno de los grandes protagonistas a Don Osvaldo, la banda del Pato Fontanet, ex-líder de Callejeros. Miles de personas, fundamentalmente adolescentes y sobrevivientes, se congregaron para disfrutar de uno de los shows más esperados y convocantes de la noche. La seguidilla en el escenario principal a cargo de Eruca Sativa, Carajo y Attaque 77 marcaron el pulso de la noche para luego darle paso a Andrés Ciro Martínez, que juega de local en el Cosquín desde el inicio del festival. Antes con Los Piojos, ahora con Los Persas, el artista no escatimó energía para gesticular, actuar sus letras o recorrer de punta a punta y, varias veces, la pasarela que coronaba el escenario Norte, previo a la visita internacional de los hermanos españoles de Ska-P que se encargarían de cerrar la última noche del evento con todo su rock y ska bailable. 

Por: Luciano Rodriguez Quintero

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