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La esperanza es lo último que se pierde

La esperanza es lo último que se pierde

29 junio, 2018

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Así como “el Profesor” en La casa de papel tuvo que planificar cada detalle para efectuar el mayor atraco de la historia ingresando a la Fábrica de la Moneda y Timbre, en este caso también se necesitó de un buen plan. Era importante no descuidar ningún detalle: quién iba a conformar el equipo, cuál iba a ser su función e intentar que las emociones no interfirieran en esta meta a alcanzar.

El día de poner en práctica todo eso que se pensó con tanta precisión, finalmente llegó. El martes 26 de junio a las 15:00 hs se iba a poner en práctica todo lo planificado. Y es que esa era la fecha prevista para que Argentina saliera a “jugarse la vida” ante Nigeria, rival por el que días atrás habíamos estado haciendo fuerzas para que ganara el partido que lo enfrentó ante Islandia. Pero esa “buena onda” se había terminado, ahora se convertían en un obstáculo a superar. ¿Paradójico no? Pero así es el fútbol, no entiende de razones sino de pasión, pasión por los colores celeste y blanco que vestimos con orgullo.

Mientras los jugadores entonaban las estrofas de nuestro Himno Nacional Argentino, del otro lado del “charco”, en una mañana soleada en la República Argentina, el país se paralizó. Nervios, tensión, aunque también con un poco de esperanza, los hinchas argentinos estaban prendidos a la pantalla para ver cómo finalizaba esta historia. Si el final iba a ser exitoso y feliz como el de La casa de papel, o si no íbamos a correr la misma suerte.

Comenzaron los primero 45 minutos y el alivio llegó antes de que transcurriera el primer cuarto de hora, de la mano del capitán, de Lionel Messi. No podía ser de otra manera. Nos fuimos relajando y comenzamos a disfrutar del espectáculo hasta que a los 51 minutos ya del segundo tiempo, Nigeria nos quitó la alegría con un gol desde el punto penal convertido por Víctor Moses. Y otra vez la angustia y la desesperación comenzó a apoderarse tanto de los jugadores como de todos los argentinos. Pero la salvación llegó de los pies de Marcos Rojo a los 86 minutos de este partido. A partir de ese momento todo fue festejo y la sensación de haberse sacado 100 kg de la espalda.

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“Messi camina la cancha”. “No juega como en el Barcelona”. “Es un pecho frío, no siente la camiseta argentina”. El debate con respecto a esto y otros rumores sobre la relación del DT con el equipo, sobre quién toma las decisiones puede ser eterno. ¿Serán ciertos esos rumores? No lo sé. Lo único importante ahora es que tiremos todos para el mismo lado. Es necesaria la fuerza de los más de 40 millones de argentinos empujando hacia adelante, hacia esa consagración como los mejores del mundo que tanto deseamos.

Así como los fanáticos de La casa de papel están ansiosos esperando la segunda temporada de la serie, a los argentinos nos despierta la misma sensación el partido que se jugará el próximo sábado 30 a las 11:00 de la mañana. Ojalá los finales sigan siendo exitosos y felices.

Autora: Lic. Giannina Valverdi

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