Talleres en modo Palacios-Moreno

Escrito por el 7 febrero, 2019

La dupla la gastaba, pero el partido empezaba a irse. Apareció Ramírez, también Cubas y, luego, Pochettino, entre otros. Así ganó Talleres.

Talleres vs São Paulo era un partido con muchas formalidades. Demasiadas, claramente. El suspenso que ambos entrenadores, Juan Pablo Vojvoda y André Jardine, le habían puesto en la previa, al esconder los equipos, se había trasladado durante al juego. Nadie se animaba a romper el libreto. El temor al error limitaba a muchos. Salvo honrosas excepciones, el partido se parecía a un formulario que iba a quedar abierto para ser llenado el próximo miércoles en el Morumbí.

La sociedad entre Sebastián Palacios y Dayro Moreno, y el talento de Hudson parecían de otro partido. Como que no encajaban ante tanta formalidad. Esos locos soñaban con que alguien creyera que podría ser posible otro final y en otras escenas más atractivas y determinantes. Propias de un espectáculo que era seguido por 48 mil espectadores.

«Hay que aprovechar a los delanteros que tenemos», dijo Ramírez.

En el equipo albiazul, el tucumano y el colombiano seguían pasando lista. “¿Nos ayudan?”, parecían decir cuando empezaban a tocar, mientras los brasileños empezaban a transpirar, porque con esos delanteros Talleres quedaba a un pase de anotar. Pero nadie aparecía. Ramírez estaba libre, pero seguía lejos; Pochettino no se animaba a ser primera opción y Cubas, estaba más preocupado por la recuperación.

«Hicimos un partido muy bueno. Jugamos con línea de tres y con Díaz porque me permitía hacer una defensa flexible», afirmó Vojvoda.

Para el equipo de Jardín, solamente Hudson era el que jugaba. El “25” también miraba a sus compañeros a ver si alguno se sumaba. Ya había tenido dos cruces con Herrera y el arquero albiazul le había ganado siempre. ¿Hernanes? ¿Everton? ¿Nené? Todos inactivos. São Paulo se había quedado en el talento de Hudson, hasta que al final terminó expulsado.

Ramírez y Pochettino
El partido se iba consumiendo al son del 0-0 y de esos locos que creían que todo podía cambiar. Y eran más los de Talleres. De repente, apareció en escena Cubas, tocó con Palacios y cuando la pelota fue para Ramírez, la vida le cambió a Talleres. En el área, o en sus adyacencias, siempre hay tiempo para todo. Rodeado de rivales la colgó de un ángulo.

La frecuencia del juego y del gol había estado ahí. Había que entrar. Era apta para esos locos que creían que el partido podría tener una diferencia clara. En esa onda, hay lugar para todos. Los siguientes en entrar fueron Pochettino y Arias. Toque del uruguayo, remate seco del ex Defensa y Justicia.

La diferencia se hizo rápido. Costó, pero era cuestión de entrar. Palacios y Dayro se rieron al final. Era el camino, y Talleres festejó. Hudson se fue nervioso y expulsado ante tanta impotencia. A él nadie lo entendió. Por eso, el triunfo albiazul podría explicarse tranquilamente.

Fuente: Mundo D

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